"...he de confesar algo, ya sé a qué huele Camerún y la misión allí y me encanta".

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Soy Lourdes, una chica con  con 40 años de  “juventud acumulada”  ( y espero seguir acumulando) de la Parroquia de Santiago Apóstol de Lorquí . Siempre he formado parte activa de mi parroquia sobre todo en el trabajo con los jóvenes. Fue a través de nuestra Deleju como llegó a mí la información de este campo de trabajo en Camerún y dije esta es la mía!!! Siempre había querido tener una experiencia misionera, pero por circunstancias de la vida nunca se había hecho realidad. Así que comencé a asistir a las reuniones de formación, aún sin saber si sería esta vez,  pero allí estaba cada vez que nos citaban, habían algunos amigos, así que eso me tranquilizaba. Llegó el día de decidir quien nos embarcábamos en esta extraordinaria aventura y comenzó un apasionante viaje a través del mundo de los olores. Pude oler el miedo a estar equivocándome, la inseguridad…  y aún así decidí continuar… Con el ajetreo del curso, no tuve mucho tiempo de pensar y llegó el día de partir… dejaba aquí los olores de mi familia, mi parroquia, mis amigos, que tanto me gustaban,  para enfrentarme a unos  que jamás había sentido y que no sabía si me gustarían.

Bajé del avión, después de un largo viaje y empezaron a llegar a mi diferentes olores que de momento solo revelaban asombro ante lo que tenía delante de mis ojos, ¡¡era tan distinto!!.

Soy de las personas que se adaptan e intentan encajar  los cambios lo mejor posible, así que me dije, ahora toca disfrutar de esta oportunidad que Dios ha puesto en mi camino.

Y es que Dios me ha mostrado  nuevos olores …

El olor del pueblo camerunés, el olor de la sencillez, de la alegría, del baile incansable,  de la entrega, de la sonrisa, del agradecimiento, del ofrecer “todo” lo que tienen, la inocencia de los niños, del no querer soltar tu mano, de querer jugar a todas horas y demostrar un cariño como si nos conociésemos de siempre.

El olor de las hermanas y hermanos Javerianos,  y todos los religiosos que hemos tenido la suerte de conocer y compartir  con ellos momentos únicos. Ese olor a entrega sin medida, a cercanía, a humildad, a acogida, en fin,  al evangelio en estado puro. Y es que estos hombres y mujeres están hechos de una pasta especial.

El olor de la Dibamba, ese hospital- pueblo donde a pesar de todo sufrimiento se respira felicidad y agradecimiento por doquier.

El olor de las parroquias camerunesas, donde se canta, se baila, se vibra, se “celebra la Fe”.

El olor del presente, de vivir el día a día sin importar el ayer ni el mañana. Poner todo mi ser en el aquí y el ahora.

El olor de un grupo de 14 personas a lasqueDios envió a vivir esta experiencia juntos, y que han sabido convertirse en una pequeña familia que me hancuidado y queridodurante estos 21 días y se que lo seguirán haciendo. Gracias Antonio, Paulino, Lucía, Laura, Ana, Inma, María, Mª Ángeles, Cristina, Jacinta, Isidro, Aurora y Mamen.

Solo puedo dar gracias a Dios por todo lo vivido y compartido con el pueblo camerunés. A mi familia, por confiar en mí y apoyarme en todo momento y a mis amigos por estar siempre ahí.

… Y he de confesar algo, ya sé a qué huele Camerún y la misión allí y me encanta. No quiero dejar de oler esos nuevos olores aquí,  así que, he de ponerme manos a la obra, la misión continúa.

Lourdes Pérez.

Joven de la parroquia Santiago Apóstol (Lorquí, Murcia).