"El agradecimiento ha estado en cada sonrisa, palmada en el hombro, canto, abrazo, risa y emoción".

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Yo participé en la JDJ 2013 como peregrina y fue una experiencia totalmente diferente a esta. Este año me sugirieron participar de voluntaria y pensé: ¿Por qué no?. Cuando Dios te llama no se le puede ignorar… no como una orden, es que es imposible resistirse a las cosas tan maravillosas que nos pone delante. Eso ha sido para mí estos tres días; una maravilla.

Ha sido una experiencia variada en la que he disfrutado de compartir el regalo de la Fe con los jóvenes de toda la Diócesis, de la alegría y el orgullo de ser cristiano. La sociedad tiene un prototipo de nosotros: Jóvenes aburridos, sumisos y anticuados. Pero este fin de semana hemos demostrado por las calles de Murcia que Cristo está vivo en nuestros corazones y por lo tanto, sentimos una alegría inmensa… y, ¿Qué mejor manera que expresarla todos juntos saltando, gritando, rezando y ayudando?.

Por otro lado he de decir que, al asumir el papel de voluntaria se han incrementado los nervios ya que sentía la necesidad y la responsabilidad de que todo saliera bien y que la estancia en el colegio asignado, Santa María del Carmen, fuera lo mejor posible. Esta responsabilidad solo ha hecho que me meta más en el papel, que me sienta más dentro de la gran familia que formamos todos los cristianos y especialmente los jóvenes. Sólo la presencia de Dios puede hacer que personas desconocidas colaboren unas con otras como si fuesen amigos de toda la vida, y que, aunque fallen las fuerzas físicas por el cansancio, todo el mundo esté al 200%.

A nivel personal ha sido un antes y un después. Todos pasamos por mejores y peores rachas en la vida, y yo necesitaba encontrar algo en mí misma que había perdido. Ahora lo sé, ahora lo tengo claro: La felicidad es una forma de vida y no un estado de ánimo. La felicidad es todo aquello que te aporta algo bueno. Y no hay nada mejor que relacionarse con la gente, ayudar a quien se pueda en lo que se pueda, ser generoso, darse a los demás… y todo esto en nombre del Señor. Sin ÉL, nada de esto tendría sentido. Tras esto, no he necesitado que nadie me diga “gracias”, porque ha sido un placer y porque el agradecimiento ha estado en cada sonrisa, palmada en el hombro, canto, abrazo, risa y emoción.

Solo me queda dar las gracias por todo el esfuerzo de los organizadores, por confiar en mí y enseñarme a superar mis límites poniéndome retos que ellos sabían que podía cumplir, pero yo no. Dios es sabio, sabe poner a las personas y experiencias en nuestra vida en el momento indicado, solo tenemos que abrir los ojos y responder a su llamada.

Resumiré el valor de estas jornadas en este trozo de una canción, ya que las palabras no alcanzan para expresar todo lo que de aquí me llevo: “En mi vida quiero ser de mi tierra luz y sal, tu camino recorrer hasta el final…”

 

Jacinta Postigo Alemán - Voluntaria JDJ.

Parroquia de San Fco Javier (San Javier).