"Es increíble tener la oportunidad de vivir esto".

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¿Se puede vivir un fin de año diferente? La respuesta es sencilla y clara: SÍ. Yo lo he podido comprobar hace unos días en el Encuentro Europeo de Jóvenes de Taizé en Valencia. No era mi primer encuentro europeo, pero ha sido otra gran oportunidad de coger fuerzas de la mejor forma posible: con una peregrinación de confianza.

Ha sido un verdadero regalo vivir estos días de convivencia y recibir el nuevo año de esta manera, compartiendo la fe, la confianza y la alegría con miles de jóvenes que no nos cansamos de buscar el amor de Dios y hacerlo presente en nuestras vidas.

De este encuentro podría hablar de muchas cosas, pero sobre todo lo mucho que recibes sin esperarlo. He podido experimentar que la verdadera alegría que brota del corazón no se puede entender sin darle valor al momento presente, aquel en el que siempre esta Dios. Yo especialmente lo he descubierto en los momentos de oración, dónde te das cuenta que no hay límites ni fronteras entre jóvenes de diferentes países que se sientan en comunión y comparten aquello que les une. Y esta sensación, es muy grande cuando la vives, porque te das cuenta de que no estás sólo, que hay muchos jóvenes como tú dando testimonio de su fe.

Detrás de cada experiencia vivida siempre hay un mensaje sin descifrar que se hace visible con tan sólo un recuerdo. Recuerdos que se forjan de pequeños detalles que a veces pasan desapercibidos, pero que dejan una huella grande en nosotros. Y con esto me refiero a la cálida acogida de las familias en sus casas, y la dedicación, el tiempo y el trabajo de los voluntarios en las parroquias.

Desde mi experiencia, puedo decir que me he sentido como “una hija más en casa”, dónde no sólo me he divertido sino también me he sentido arropada desde la sencillez y la humildad de un grupo de personas increíbles. Solo puedo sentirme agradecida al pueblo de Foios por el trato recibido. Seguro que este sentimiento también lo comparten muchos otros jóvenes que han estado acogidos en familias de Valencia y alrededores. Gracias de corazón por todo.

No puedo dejar de hablar de todas las personas que he podido conocer en el encuentro y las amistades que he descubierto. Me llevo otro gran regalo teniéndolas en mi vida a partir de ahora, y por ello me siento muy afortunada. Gracias, por no solo haber sido parte de este encuentro, sino por ser ejemplo de unión en la fe y la confianza para muchos otros jóvenes.

Solo me queda decir, que es increíble tener la oportunidad de vivir esto, invitaros a que viváis esta experiencia de fe y alegría. Que seamos mensaje para muchos jóvenes que no conocen Taizé, y así ser reflejo de amor infinito que Dios nos tiene. Siempre merece la pena apostar por Él.

Gema Vidal

Joven de la Parroquia San Francisco Javier - San Antón (Murcia)