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Misa de Envío. Jóvenes misioneros, destino: Camerún.

La Eucaristía, celebrada el pasado miércoles 4 de julio, ha tenido lugar en la parroquia murciana de San Francisco Javier, patrono de las misiones; y en ella han sido enviados ocho de los jóvenes que partirán a Camerún y a Kenia a través de la Delegación Episcopal de Pastoral Juvenil y la Delegación de Misiones; además de dos jóvenes que también partirán de misión a la India este mes de julio.

En la celebración de envío se ha presentado a los discípulos misioneros, nombrados por el Delegado de Misiones, José Luis Bleda. Al escuchar su nombre, los jóvenes se han puesto en pie para dar la respuesta «aquí estoy, Señor, envíame», y recibir todos juntos la bendición del Obispo.

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Después de la bendición, se ha procedido a la entrega de la cruz por parte del Obispo a los jóvenes, que han ido de uno en uno frente al altar para que les sea impuesta.

La Eucaristía se ha cerrado con una oración, que los jóvenes han leído a coro, para concluir con la canción de Alma Misionera y con el aperitivo que ya estaba dispuesto junto al claustro de la parroquia para celebrar la alegría del envío.

En la homilía, el Obispo Don José Manuel Lorca Planes ha hablado del patrón de la misión, San Francisco Javier; ha destacado que los jóvenes son, en la Iglesia, mensajeros de vida y esperanza; y ha dado algunas de las claves que estos jóvenes deben tener en cuenta como misioneros: humildad, serenidad, obediencia, gozo y la necesidad de que estén en comunión, tanto entre ellos como con los hermanos que encontrarán en sus destinos y con quienes van a compartir su experiencia de fe.

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Y si tiene que dar un último consejo, el Obispo tiene claro que hay algo que estos jóvenes no pueden pasar por alto, y es la confianza en Dios: “Que se pongan en sus manos, y que tengan la seguridad de que no les va a faltar lo necesario, que es la fortaleza que van a necesitar”, dice el Obispo, y les recuerda que allí, en un paisaje y un ambiente muy distinto al que acostumbramos, van a encontrar a Dios en el rostro de la gente que allí les espera, y van a aprender mucho de ellos, sobre todo de sus experiencias de vida y de fe, por lo que deben ir con mucha humildad. “Van a venir enriquecidos de la gracia de Dios, que es lo importante. Ellos se van a misioneros para luego ser misioneros aquí entre sus compañeros”, concluye el Obispo.

 “La idea que tenemos es compartir lo vivido durante nuestra vida cristiana con la gente de ahí”, dice Paulino Ramírez, misionero javeriano que acompaña, por segundo año consecutivo, a los jóvenes de la Diócesis que marchan a Camerún.  En el proyecto que tienen entre manos, los jóvenes van a trabajar en orfanatos, en la leprosería, y en la parroquia donde Paulino estuvo trabajando durante doce años, para impartir allí talleres de pulseras y construir un parque con material reciclable, entre otras iniciativas; aunque lo que prima “no es el hacer, sino el saber estar con la gente”, señala el misionero.

Algunos jóvenes que ya acudieron a Camerún, y que repiten experiencia este año, llevaban puesta las camisas de colores que los distinguió como grupo el pasado verano; unas camisas que están realizadas con la tela de gala que es propia de los Mameliké, una de las tribus más influyentes de Camerún. También llevaban estas camisas algunos de los jóvenes que formaron parte del primer viaje y, aunque no podrán ir al segundo, han participado con sus compañeros en la Eucaristía.

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Para otros jóvenes éste es su primer viaje con el grupo misionero. Es el caso de Marina, de 21 años. “Estas cosas parece que no, pero sientes como una llamada. Yo el año anterior me quedé como con un vacío por no ir, y este año he dado un paso adelante”, dice esta estudiante de Medicina, que ya tenía la idea de ir a Camerún, y cuando vio las fotos del pasado año y escuchó lo que los otros jóvenes contaban no tuvo dudas. “Creo que ir allí es una forma de hacer familia a lo grande, que voy a encontrar amor, amor por todos lados; aunque seguro que me emocionaré, y que habrá momentos duros”, explica esta joven.

Unos jóvenes que marchan en misión para servir a Dios en los otros, para transmitir el Evangelio y para aprender de la experiencia de fe de los hermanos que van a recibirles, dentro de muy poco, en Camerún, Kenia y la India. 

 

ORACIÓN DEL DISCÍPULO MISIONERO

Te entrego mis manos a Ti, Señor,
para trabajar con amor.
Te entrego mis pies,
para seguir tu camino con decisión.
Te entrego mis ojos,
para ver las necesidades del mundo.
Te entrego mi lengua para hablar
tus palabras de caridad.
Mi alma es tuya, habítala,
que allí crezca siempre tu amor;
en confianza y fe en Ti,
vive y ora siempre en mí. Amén.


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