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Misión en Douala, días 14, 15 y 16 - "Finde en Kribi"

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Tiempo para descansar. Así fue este fin de semana para nuestros misioneros.

El pasado viernes 21 de julio, los jóvenes pusieron rumbo hacia la localidad de Kribi. La mañana la pasaron en la furgoneta que los transportaba; la distancia en tiempo es de unas tres horas aproximádamente. Así pues, una vez llegados a Kribi, los españoles se dirigieron a casa de unas religiosas, conocidas y amigas de Paulino y los javerianos, de la congregación Benedictina.

Nada más llegar, dejaron sus equipajes y comenzaron a preparar la comida, así como limpiar y ordenar habitaciones y aseos para la estancia durante el fin de semana.

Por la tarde, no pudieron resistirse a probar el agua de la gran playa que tenían a escasos metros de la casa. Entrada la noche, tuvieron la celebración de la Eucaristía, la cena y seguidamente descansaron, el día fue largo, especialmente por el viaje de la mañana.

La jornada del sábado tuvo como principal actividad la visita a una tribu de los pigmeos. El viaje hacia esta particular zona lo hicieron a través de unas canoas, en las que mientras remaban también podían contemplar el gran paisaje natural que les iba guiando hacia su destino.

Llegados al sitio donde les esperaban, fueron recibidos mostrándoles las peculiares obras y trabajos que allí realizan a diario, además de las diferentes maneras en las que desarrollan las cosas cotidianas del día a día.

Compartieron tiempo de conversación y juegos con los pequeños. También pudieron ayudar y colaborar en algunos de los trabajos artesanales que llevan a cabo los pigmeos.

La tarde del sábado fue más tranquila que el transcurso de la mañana. Tras la comida, un poco más tarde de lo habitual debido a la vuelta en canoa y el tiempo con la tribu, algunos misioneros optaron por descansar y otros por irse a la playa, a bañarse o a relajarse sobre la arena blanca de Kribi.

El día acabó con un tiempo de fiesta y baile en la casa donde permanecían alojados, concretamente en un porche situado en el patio de esta. Compartiendo así un rato de diversión y convivencia con los jóvenes del lugar.

El domingo fue el día del regreso al lugar de Douala donde realizan la misión. La mañana estuvo de nuevo protagonizada por el largo viaje. Así que una vez en casa, tras la comida, lo primero que hicieron fue descansar, pues pronto les esperaba la misa en una de las parroquias de Douala.

En torno a las 17:30 h de la tarde, el grupo misionero se dirigió hacia la iglesia de Jesus, Buen Pastor. Allí les esperaban centenares de jóvenes desde el principio hasta el final de la iglesia, con cantos y alabanzas a Dios y con muchas caras sonrientes de bienvenida, en especial por la vuelta del Padre Paulino a una misa joven; esta suele tener lugar cada domingo por la tarde en la parroquia.

Así, entre oraciones, cantos, alabanzas, peticiones y comunión, llegó la tarde a su fin. Siendo los jóvenes misioneros unos privilegiados por ser tan queridos y acogidos entre tanto cariño.

El fin de semana finalizó cenando y compartiendo un espacio de diálogo entre el grupo, comentando anécdotas u opiniones vividas a lo largo de las últimas horas.

Ahora les queda vivir al máximo estos últimos días de misión, en esta última semana en Camerún, que terminará para ellos el próximo viernes, con el regreso a España, junto a sus familias.

 

Fotos del fin de semana: