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BAM (Busco Algo Más) - Crónica

BAM. Ese es el nombre de la convivencia que convocó a los distintos jóvenes que, mochila al hombro y esterilla en mano, iban llegando el viernes 23 de febrero al Albergue Juvenil “El Valle”, en la Alberca. Una treintena de jóvenes de entre 18 y 35 años que vienen de realidades diocesanas muy distintas, pero que comparten una característica común: todos ellos, como indican las tres letras que dan nombre a la convivencia, buscan algo más.

El BAM, que responde a las siglas de Busco algo más, es la primera experiencia de este tipo que la Delegación de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Cartagena lleva a cabo. Se trata de un fin de semana completo donde, a través de actividades lúdicas, formativas y de ocio, los jóvenes de la Diócesis pueden compartir sus inquietudes, conocer otras realidades y crecer juntos en su compromiso con la fe.

En esta primera edición, el BAM ha logrado reunir a jóvenes de parroquias procedentes de Murcia, Molina de Segura, Cehegín, Ceutí, La Palma, Santiago de la Ribera y San Javier; y muchos de ellos, acostumbrados a ser catequistas o a organizar dinámicas para otros jóvenes, han tenido la oportunidad de, esta vez, ser los receptores de unas actividades realizadas específicamente para ellos.

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El fin de semana dio comienzo la noche del viernes con la acogida y llegada al albergue para, después de la cena, entrar de lleno en las primeras dinámicas de introducción. En ellas, los participantes se presentaron, descubrieron el carácter lúdico y colaborativo de la convivencia y recibieron la invitación de, durante el fin de semana, interesarse por las realidades de la Iglesia allí representadas y compartir con los demás su propia experiencia. Terminada la presentación, el día se cerró con un momento de oración, sobre esterillas y en una sala del albergue acondicionada a modo de oratorio, donde los jóvenes estuvieron acompañados por el Secretariado diocesano de Música.

La oración fue también el comienzo del sábado, en una jornada que continuó, después del desayuno, con un taller de formación a cargo de José Antonio Cano, párroco de Ntra. Sra. del Rosario de Puente Tocinos, que habló de cómo ser jóvenes apóstoles para otros jóvenes, y profundizó en los conceptos de evangelización, nueva evangelización y primer anuncio; así como en las claves para que la tarea evangelizadora sea efectiva.

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La siguiente dinámica fue al aire libre, con una actividad preparada por la Escuela Diocesana de Animación y Educación en el Tiempo Libre “Javier Azagra”. Después de unas dinámicas de introducción, los participantes de la convivencia, en equipos y a modo de gymkhana, recorrieron una ruta por el Valle Perdido donde han pasado por diferentes pruebas y reflexiones para descubrir que lo esencial es, a pesar de las dificultades, disfrutar del camino.

Después de la comida, los participantes asistieron a En Busca del AMor; una sobre Amor y Sexualidad dirigida por Javi Pérez, colaborador del Centro de Atención Integral a la Familia (CAIF). La charla se centró en definir qué es el amor, distinguirlo de la afectividad y, al hablar de vivir intensamente para alcanzar la felicidad, no identificar esa intensidad con la euforia del momento, sino con el entusiasmo de, más a largo plazo, estar construyendo algo mejor.

La tarde se completó con un cinefórum conducido por Aurora Almagro, de la parroquia de San Benito de Murcia. La película proyectada ha sido Si Dios Quiere, una comedia italiana que ha dado lugar a profundizar en las características de cada personaje, intercambiar impresiones sobre el significado de diversas escenas, y volcarlo todo en una reflexión sobre la Iglesia y su relación con la sociedad.

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Después de la cena, la Escuela “Javier Azagra” llevó a cabo una nueva dinámica: BAMonos de fiesta; un juego por equipos donde, a modo de concurso televisivo, los participantes tuvieron que cantar, bailar y, sobre todo, colaborar unos con otros.

El día terminó, de nuevo, con una oración a cargo del Secretariado diocesano de Música y que se estuvo centrada, como el propio BAM, en la lectura de la Transfiguración. Como les sucedió a los apóstoles, en esos momentos de la convivencia ya tocaba ir pensando en bajar del monte Tabor y en regresar a la propia realidad.

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El domingo, último día de convivencia, tuvo lugar un taller sobre el compromiso dirigido por Miguel Ruiz, miembro de Acción Católica y trabajador de Cáritas Diocesana. En él, se profundizó en los diversos tipos de compromiso –hacia Dios, hacia el mundo, hacia los demás y hacia uno mismo–; además de debatir y realizar dinámicas en torno al compromiso mismo para luego escuchar el testimonio de Miguel Ruiz en su amplia experiencia como voluntario.

Esa misma mañana, los participantes en la convivencia pudieron descubrir, a través de un sencillo juego conducido por Miguel Ángel Gallego, de la Comisión de Actividades y Espiritualidad, cómo funciona la Delegación de Pastoral Juvenil, cómo se organiza, y cuáles son las funciones de los distintos organismos y comisiones que la componen.

Finalmente, después de una Eucaristía al aire libre acompañada de nuevo por el Coro Diocesano, la convivencia se cerró con un café donde los participantes han evaluado la experiencia e intercambiado sus propuestas y conclusiones, que han sido muy positivas.

Lo han sido para Ángela, de la parroquia de Santiago Apóstol de Santiago de la Ribera, que no dudó en inscribirse al BAM. “Nos apetecía mucho tener una experiencia nueva en la que nosotros no fuésemos los que organizásemos, sino los que recibiésemos algo, y la verdad es que nos motivaba mucho eso, dejarnos sorprender”, cuenta Ángela, y la experiencia no ha defraudado: “No ha sido como un encuentro a nivel espiritual, por decirlo de alguna forma, pero sí un encuentro de saber que Dios está entre nosotros”, y puntualiza que aunque todos eran muy distintos, tenían algo en común que era Dios, y eso ha logrado un ambiente que, de otra manera, no habría sido posible.

Rubén, también de Santiago de la Ribera, acudió al BAM gracias a Ángela, por haber recibido la información a través de su parroquia, Santiago Apóstol. Para él, la convivencia ha estado “bastante bien, sobre todo por juntarnos parroquias diversas y que estemos juntos”, y propone que se realice cada cierto tiempo, de forma semestral o incluso cada trimestre: “Me parece muy bien que se hagan cosas así, porque creo que nos vamos conociendo todos, nos vamos uniendo, y podemos hacer cosas fuera que pueden surgir aquí, así que me gustaría que se repitiera”, concluye.

Otro de los jóvenes, Sergio, viene de la parroquia San Francisco Javier-San Antón de Murcia, y acudió al BAM por haber recibido la información a través del Grupo Hakuna. También Marina Sánchez, miembro de la Pastoral Juvenil, le animó a ello; y confiesa que el BAM, finalmente, ha superado sus expectativas: “Me he encontrado con mucho más. Me he encontrado con gente con ganas de seguir a Cristo, y la verdad es que ha sido totalmente una experiencia de fe”, dice Sergio.

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También María José, de las parroquias de Santa María Magdalena y San Antonio de Padua de Cehegín, se lleva a casa una muy buena experiencia. “La verdad es que vine un poco a ciegas”, explica. “Lo vimos en las redes sociales, y más que nada vinimos por curiosidad, porque nos llamó la atención, y dijimos: «bueno, pues vamos a ver lo que es, vamos a conocer gente, vamos a acercarnos a Dios», ya que vamos buscando algo más”. ¿Lo han encontrado finalmente? “Yo creo que lo vamos a encontrar más una vez estemos en nuestras casas, cuando nos demos cuenta de todo lo que hemos visto, de todo lo que hemos conocido”, concluye. 

Pedro, de la parroquia de Ntra. Sra. del Socorro de La Ñora, también valora positivamente esta primera experiencia de BAM. “Tenía un fin de semana libre y quería ver lo que era esto”, dice, y explica que se ha encontrado con una convivencia no organizada por ellos sino para ellos, con un “ambiente genial, porque somos todos agentes de pastoral, y en el ambiente se ve”.

Desde la organización, Inma Martínez y María Lozano, de la Comisión de Actividades y Espiritualidad de la Deleju, explican que la idea se la propuso el delegado diocesano de Pastoral Juvenil, Antonio Jiménez Amor. Se trataba de lanzar una actividad donde los jóvenes realmente se animaran a participar. “Nos dijimos que a lo mejor empezando por convivencia simplemente llamaba más la atención de los jóvenes; en plan saber qué es lo que querían para poder ofrecerles lo que necesitaban”, explica María Lozano.

 “No pretendía ser tanto una catequesis de confirmación ni algo a lo mejor tan serio como Ejercicios Espirituales, sino algo intermedio para gente que nos quedamos un poco en el limbo, que no se hace ningún tipo de actividad para nosotros”, dice Inma Martínez; una actividad, explica, para quienes son catequistas o miembros de la parroquia, pero que ya no participan en grupos de confirmación ni son tan mayores como para estar en grupos de matrimonios. “Yo creo que la gente lo ha disfrutado mucho, se ha conseguido lo que se esperaba. Ha superado nuestras expectativas”, y añade que la idea de convivencia tradicional lleva a pensar “en una convivencia con tu parroquia, con la gente que conoces; pero esto es una convivencia con gente de toda la Diócesis”, y eso es, para ella, lo verdaderamente enriquecedor.

“Yo creo”, concluye María Lozano, “que si este tipo de actividades sale tan bien es porque la gente que viene siempre pone lo mejor de sí mismo. Todo el mundo busca que todo salga bien”; y ese es, para ella, el secreto del éxito de esta experiencia.

Un fin de semana que ha ido más allá de la convivencia juvenil tradicional, y que ha permitido que los jóvenes de la Diócesis compartan, convivan y caminen juntos para llevar luego sus descubrimientos a los jóvenes que, como ellos, buscan algo más.

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Galería de imágenes del fin de semana completo: