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Segundo fin de semana de misión: termina el campo de trabajo en Douala

El campo de trabajo que nuestros jóvenes misioneros han desarrollado durante toda la semana en Douala ha llegado a su fin. Han estado sirviendo en el centro de salud, el orfanato, los talleres, y en la instalación del parque infantil junto a la iglesia de Ngodi Bakoko, con unas labores de construcción que se han extendido hasta la jornada del pasado sábado.

Los jóvenes misioneros han estado trabajando en este último taller, el de construcción del parque a partir de neumáticos, toda la mañana del sábado, y han compartido, además,  una jornada de convivencia con las hermanas javerianas, que tienen su casa junto a la parroquia de Ngodi Bakoko. Con ellas, además de comer, han celebrado una Eucaristía a las 13:00 horas donde han podido vivir el Evangelio de manera muy especial.

Por la tarde, los jóvenes se han ocupado en terminar tareas pendientes, y en retomar el trabajo en el parque infantil, que ha quedado, por fin, terminado y abierto para los niños que quieran utilizarlo.

También se ha organizado, en las cercanías de Ngodi Bakoko, una tarde deportiva para los más pequeños. Fútbol, voleibol y juegos tradicionales, con espacio también para el baile, han llenado los alrededores de la parroquia, y regalado a nuestros misioneros una tarde muy agradable donde acompañar a los niños.

Esa noche estaba previsto celebrar el fin del campo de trabajo, pero el cansancio y la intensa jornada que les esperaba al día siguiente han hecho que, finalmente, nuestros misioneros optaran por irse a dormir temprano.

El despertador de los jóvenes misioneros, preparado para el domingo, ha sonado a las 5:30 de la mañana para llegar a tiempo a la misa que tendría lugar una hora después de la Iglesia de Santa María de la Colomba, de la Paloma en español. Se trata de la comunidad parroquial que fundó el padre Paulino con la construcción de esta iglesia, que llaman cariñosamente la Catedral; y donde los fieles le tienen un gran aprecio al misionero javeriano.

Está situada en uno de los barrios más marginales de los que el grupo ha visitado hasta ahora, muy cerca de un río y en una zona que está muy condicionada por sus frecuentes crecidas. Ya visitaron la zona en la misión del verano anterior, cuando colaboraron en construir un dique para frenar las crecidas del río, y evitar así que lleguen a Santa María de la Colomba.

Los jóvenes misioneros han celebrado allí la Eucarsitía y han visitado luego el barrio y otra parroquia, la de Jesús el Buen Pastor, también fundada por el padre Paulino.

El grupo ha acudido, además, a la Dibamba, la leprosería, donde han entregado el donativo y las gasas que han dejado como aportación de material médico.  Allí han podido hablar con las dos carmelitas misioneras, también españolas, que trabajan en la leprosería, y han acordado rezar los unos por los otros.

Después de comer, los jóvenes misioneros han ido directos al autobús que los conduciría, después de cinco horas de camino, a Yaoundé, capital de Camerún. Una vez allí, los jóvenes se han dirigido a la casa de los padres javerianos, donde les esperaba el padre Ángel de la Victoria, que ha estado viviendo en Murcia; y los también murcianos Antonio y Rosa, que llevan una semana y media en misión colaborando en otros proyectos, y con quienes compartieron el trayecto de ida a Camerún.

La casa de los padres javerianos, donde se hospedan, es en realidad, un centro de estudios frecuentado por los casi veinte seminaristas que están completando sus estudios de Teología y Filosofía en un Seminario de la zona, que es intercomunitario y ha sido fundado por varias congregaciones, entre ellas la de los padres javerianos.

Los jóvenes misioneros permanecerán en Yaoundé los próximos días, colaborando con los padres javerianos y acompañándoles en su vida en comunidad.


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