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Misión en Camerún: Empieza el campo de trabajo

Los días han transcurrido con la misma rutina. Las mañanas han estado dedicadas al voluntariado que los jóvenes, divididos en dos grupos, llevan a cabo en el orfanato y en el centro sanitario, y donde llevan a cabo todo tipo de tareas. Al centro sanitario, además, se le ha entregado material médico para contribuir a su equipación.

Ya por la tarde, los jóvenes misioneros se han dedicado a impartir los talleres que tienen preparados, y que durante el pasado lunes y martes han tenido como sede la parroquia de Ngodi Bakoko, donde se está trabajando también en la construcción de un parque.

Se trata de una zona infantil de juegos elaborada a partir de neumáticos que se está instalando junto a las salas utilizadas para las catequesis de los niños y ensayos del coro de esta parroquia. Un parque hecho con materiales reciclados que está teniendo muy buena acogida, y que quedará, al igual el salón parroquial construido el verano anterior, como recuerdo de los jóvenes misioneros en Douala.

El trabajo de los misioneros en estos primeros días, sin embargo, ha quedado marcado por las fuertes lluvias que han tenido lugar el pasado miércoles día 18, con la dificultad que supone para los desplazamientos del grupo y para el trabajo. Aún así, la lluvia no ha sido obstáculo, y los jóvenes han continuado con su labor y con los talleres, que el miércoles han pasado a desarrollarse en Ngodi Carrière, la zona de la pequeña iglesia de Saint Jude, que los fieles llaman cariñosamente La Capilla.

Por lo pronto, los talleres de pulseras y de pendientes están siendo un éxito, y también están teniendo muy buena aceptación los dedicados a la pintura y a la elaboración de cortinas, todo con materiales reciclados. Son muchos los que se apuntan a los talleres, y cuando los niños no asisten a ninguno en concreto, se realizan juegos y actividades para ellos, de forma que cada día son más los asistentes.

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Estos días, además, los misioneros han ido  a comer a casa del padre Michel, sacerdote a cargo de la construcción de un orfelinato. Con él, han visitado la Iglesia de Nuestra Señora del Monte Carmelo, y han acordado realizar una aportación económica para ayudar al sacerdote en el proyecto del nuevo orfanato.

El grupo también ha visitado a Roddy, uno de los jóvenes de Douala que les acompaña, y también amigo de Paulino, que les ha invitado a cenar para que puedan conocer a su familia.  

Unos días de trabajo que han transcurrido, de nuevo, en el marco de la oración de la mañana y de la misa que celebran al caer la tarde; una Eucaristía que da a los jóvenes un espacio para compartir, y donde se ha celebrado el pasado martes de forma muy especial el haber completado ya una semana de misión.


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