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XXV Encuentro Diocesano de Coros Juveniles: “Haciendo la voluntad del Padre”

Junto a las escaleras que conducen a la entrada de la Iglesia parroquial de Nra. Sra. de la Asunción de Alcantarilla, varios grupos van llegando a las mesas dispuestas para la acogida. Algunos llevan, al hombro, la funda negra de una guitarra; otros traen con ellos un cajón flamenco; y todos reciben, junto a la caseta donde se está sirviendo el chocolate del desayuno, unas camisetas azules donde, en las letras blancas, puede leerse el lema del encuentro: «Haciendo la voluntad del Padre».

Con esta acogida arrancó el XXV Encuentro Diocesano de Coros Parroquiales celebrado el pasado sábado 29 de septiembre en Alcantarilla. Organizado por la Delegación de Pastoral Juvenil y por la parroquia anfitriona, Ntra. Sra. de la Asunción, el encuentro ha logrado reunir a más de 430 asistentes, con representación de coros pertenecientes a parroquias de Aledo, Alcantarilla, Cartagena, Cehegín, Ceutí, Cieza, La Ñora, Molina de Segura, Ricote y Blanca; Sangonera, San Roque y Yecla; además del coro de las Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús, del Seminario Mayor de San Fulgencio y el Seminario Menor de San José, y el Secretariado Diocesano de Música, que no podía faltar a la cita.

Como cada año, y además del festival de canciones donde cada coro saldría la escenario, el encuentro ha incluido una Eucaristía, una oración en comunidad y distintas actividades donde compartir una jornada completa de convivencia con jóvenes y familias de distintas realidades parroquiales, y donde reflexionar, a raíz del lema del encuentro, sobre qué supone hacer la voluntad del Padre, y sobre cómo anunciar el Evangelio y seguir a Cristo en nuestro día a día.

El encuentro ha comenzado, después de la acogida y el desayuno, con una oración en la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción preparada por sus jóvenes. Con la música del coro anfitrión, la oración ha girado en torno a la temática general del encuentro, hacer la voluntad del Padre, con el sí de María como referencia.

Al término de la oración, cada joven ha recibido una pulsera de un color, necesaria para las actividades que tendrían lugar a continuación en la plaza de la iglesia. Allí, con todos los asistentes dispuestos en círculo, se ha llevado a cabo una dinámica de presentación para facilitar que los jóvenes de distintas parroquias pudieran conocerse; y con ayuda de los colores de las pulseras previamente repartidas, se han hecho los grupos para la siguiente actividad: la gymkana-catequesis.

Cada grupo, y hasta que sonaba la señal de cambio de prueba, se iba deteniendo de los distintos espacios de los alrededores de la parroquia. En ellos, y después de una breve lectura, el catequista encargado de cada actividad explicaba un pequeño juego que servía como ilustración de la enseñanza que se buscaba transmitir, y donde los jóvenes y familias han podido disfrutar de momentos de risas, convivencia y también de reflexión.

Una vez realizadas las pruebas, los asistentes se han vuelto a reunir con su coro para participar todos juntos la Eucaristía en la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción. En la celebración, presidida por D. José León, Vicario Episcopal de Evangelización y de Pastoral Juvenil, se ha tenido muy presente a los Santos Arcángeles, por haber coincidido el encuentro con su fiesta; y al término de la misa se ha anunciado cuál sería la sede del Encuentro Diocesano de Coros del próximo año.

La parroquia encargada de la siguiente edición allí anunciada será la de San Fulgencio, de Cartagena. El coro cartagenero, al ser nombrado, ha acudido al altar para recibir la camiseta y la guitarra que le ha entregado el coro de Alcantarilla en señal de relevo, y una vez anunciada la noticia, los distintos coros han salido al exterior para una foto de grupo al pie de las torres y la fachada blanca de la iglesia.

Después de una comida compartida tanto en el patio interior de los salones parroquiales como en los alrededores de la plaza, llegaba el momento del esperado Festival de canciones. Uniformados con las camisetas azules, y llevando con ellos guitarras, percusión y fundas de violines y hasta violonchelos, los participantes se han desplazado hasta la plaza de la Constitución, donde les esperaba el escenario preparado al fondo.

Con todos ya acomodados en las sillas, y con dos de las jóvenes de la parroquia anfitriona como presentadoras, los coros han ido pasando por el escenario para poner sobre él sus canciones. El Festival lo ha abierto el Secretariado Diocesano de Música con la canción Te ruego Padre; y le han seguido los demás coros con títulos como Nacerán, Buscaré tu rostro, Tu voluntad, Bedigamos al Señor o En mi Getsemaní, con el conjunto de voces y la instrumentación que hace único y diferente a cada uno de ellos.

El Festival lo ha cerrado el coro parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de Alcantarilla con la canción que, compuesta por ellos mismos, ha sido el himno del encuentro: Hacer tu voluntad.

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“Esperábamos a 300 personas y al final han sido más, estamos muy contentos”, explica María, una de las organizadoras del encuentro y joven del coro parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción. Lleva más de diez años en el coro, desde que entró en su parroquia a catequesis de Comunión; y participa como voz, y en ocasiones como percusión. Ha acudido a los encuentros diocesanos desde el año 2010, cuando pasó de la sección infantil del coro a la juvenil; y cuenta cómo, desde Alcantarilla, esperaban con ilusión la noticia de organizar ellos el de este año. “Queremos también que la gente sepa que el coro no es solo para ir a misa y cantar y ya está; que los coros también hacen otras muchas actividades. Muchas de las personas que están en nuestro coro también son catequistas, yo estoy en un grupo de jóvenes… y también hacemos este tipo de cosas, como el encuentro de coros, que es diferente y necesario”.

“Fue una mezcla entre orgullo, mucha felicidad, y al mismo tiempo esa preocupación de tener que organizarlo todo bien para que sea una actividad que llene a todos los coros, y que se sientan con ganas de seguir el año que viene”, cuenta Elena, también de la parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción. “Yo había venido a otros encuentros, pero no había tenido el placer de tenerlo en mi propio pueblo, y de ser nosotros el coro que organizaba todo”, dice la joven. “Por un lado sigue estando ese sentimiento de asegurarse de que todo salga bien, de que todos sigan ese hilo de oración y de conocerse y de divertirnos los unos con los otros, pero sobre todo mucha alegría, muchas risas. Se conoce mucha gente nueva y se hacen buenos amigos”, cuenta Elena sobre su experiencia en el encuentro.

“Yo llevo participando tres años”, cuenta Pedro José, que es voz, junto a los otros jóvenes, del coro interparroquial de Cehegín; sede de la anterior edición del encuentro de coros. “La verdad es que es una alegría poder participar cada año más, no solamente por la tarde en que los coros cantan, sino por todo el día, las actividades y todo lo que preparan. Merece mucho la pena vernir”, dice Pedro José, que valora, además, el hecho de poder conocer y reencontrarse con jóvenes de otros lugares de la Diócesis.

Andrés, por su parte, viene con el coro de La Ñora. Forma parte de él desde hace doce años, y calcula que este es el octavo encuentro de coros al que acude; una experiencia que recomendaría a otros jóvenes que todavía no la hayan vivido: “Merece la pena. Es un encuentro con más jóvenes que comparten lo mismo que ellos, y lo van a pasar muy bien. Es un día de encuentro y de felicidad entre todos”, dice Andrés.

Es una experiencia totalmente recomendable para cualquier joven que esté activo en una parroquia”, dice Gonzalo, que viene con el Seminario Mayor de San Fulgencio y, después de participar por primera vez en la anterior edición, repite experiencia.  “Intentamos representar todos los años que podemos al Seminario Mayor con un coro que por cierto no está nada mal. Fui el año pasado a Cehegín, y este año no le falta vida, ni diversión, ni el conocer a gente. Está muy bien”, explica.

Desde el coro de la parroquia de San Fulgencio de Cartagena, próximo anfitrión del encuentro, también han vivido una buena experiencia. “Está muy bien. Como te mezclan y te ponen con otras ciudades empiezas a conocer gente, a hacer comunidad, amigos; y eso es lo que realmente hace la Iglesia”, dice Cari, que toca el violín en el coro de San Fulgencio desde hace tres años. Cuenta Miguel Solana, párroco de San Fulgencio, que la parroquia ya ha acudido a al menos cinco ediciones, y que, dentro de los distintos grupos que se podrán haber ofrecido, también ellos lo hicieron para poder acoger un encuentro de jóvenes en Cartagena.

Un encuentro que, además de estar dirigido a los jóvenes, es también un espacio para las familias que acuden como parte de los coros.  “Conocemos mucha gente de otras parroquias. Da gusto pasar el día”, cuenta Narcisa, que viene con la parroquia de Santa María de Aledo. “Lo hicieron hace unos años en nuestro pueblo, el año pasado también fuimos a Cehegín, y es una experiencia para seguir repitiéndola”, cuenta.

Un Encuentro Diocesano de Coros que ya ha vivido su XXV edición, y que, a la espera de celebrarse el próximo curso en la Ciudad Portuaria, ha sido un espacio de convivencia, de oración y de descubrir cómo, a través de la música, se puede crecer en la fe y llevar a otros la alegría del Evangelio.


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