“Soy una mimada del Señor”

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Participar en Una Luz En La Noche ha sido una experiencia única. De esa noche me llevo muchos regalos; el primero de ellos ha sido el poder conocer a otras personas enamoradas de Cristo y entre ellas en especial a unos chicos y chicas que vinieron de Cádiz e hicieron 6 horas de viaje exclusivamente para poder anunciar a Cristo por nuestras calles. Me impresionó tanto cómo el amor de Dios mueve montañas, dispuestos a salir de la comodidad para ponerse al servicio de la Iglesia, para mí es un claro ejemplo de que Jesús está vivo y actúa. Otro de los regalos que viví fue poder participar en el ministerio de la acogida en esta actividad, algunos os preguntaréis ¿Y en qué consiste eso? Pues eso consiste en acoger a todos aquellos jóvenes que entraban en la Iglesia, cada uno con una inquietud distinta, y presentarles al Jesús Vivo del que los participantes que estábamos colaborando teníamos experiencia en nuestras vidas. Durante la noche acogí aproximadamente a unos 20 jóvenes y como he dicho antes cada uno con una inquietud distinta, y veía cómo con cada uno de ellos yo me convertía en un instrumento del que Dios se valía para que durante unos minutos miraran al Amor de los amores. Las reacciones eran asombrosas, algunos se ponían a llorar cuando se arrodillaban delante de Jesús, otros se quedaban con la mirada clavada en ÉL y pasaba el tiempo y no se movían, les iba cambiando la cara, algunos sonreían, e incluso otros pedían en voz alta dando gracias por ese momento que estaban viviendo y yo me sentía una privilegiada de vivir todo aquello. A mí que soy una persona con miles y miles de miserias me había elegido el Señor para que esa noche fuera instrumento suyo y viera lo grande que es Dios, que es imposible quedarse impasible ante su presencia. De hecho, Jesús tuvo conmigo de esos detalles que dices “Soy una mimada del Señor”, durante ese día no paraba de rumiar en mi cabecita ciertas preocupaciones que me estaban impidiendo vivir el presente y a lo largo de la noche como si de la nada hubieran aparecido, el Señor se tomó el gran detalle de utilizar a otros para que Él también llegase a mí y darme las palabras que necesitaba escuchar. Concluiría mi testimonio diciendo “Sea el Señor tu delicia y Él te dará lo que desea tu corazón”. Si tú a Dios le das un poquito el Señor te lo devuelve a ti multiplicado. Agradecida por tanto.

Verónica Arróniz Garre, joven perteneciente a la parroquia Ntra. Sra. de El Carmen, en Murcia.