“Lo que no estaba en mis planes estaba en los de Dios”.

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Soy María Consuelo Hernández García, Chelo para todos, de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Molina de Segura y tengo 22 años recién cumplidos, teniendo la suerte de poder cumplirlos viviendo la JMJ.

Al principio, tenía muchas ganas de ir desde que me enteré de que iba a ser en Cracovia, pero con el tiempo vi que no podía ir por motivos personales, aunque casi un mes antes de la fecha en la que se iniciaba la Peregrinación me di cuenta de que había perdido mi oportunidad y en el fondo yo sí quería ir.

Desde hace mucho tiempo sé que lo que no estaba en mis planes estaba en los Dios, y esto lo puedo afirmar que es así. Dios siempre se empeña en cambiar tus planes, y siempre para bien.

La semana de antes, recibí unas llamadas diciéndome que había una plaza para una chica y me la ofrecieron, lo cual, yo solo tuve que hacer una llamada a mis padres y en 5 minutos, puse rumbo a la JMJ de Cracovia. Y aquí comienza mi peregrinación.

Estaba muy ilusionada desde que sabía que iba a ir, de poder ir a otro país, de volver a vivir otra JMJ y más sabiendo que iba con los jóvenes de mi Diócesis y gente a la que verdaderamente le debo mucho.

A pesar de las horas del bus que ahora las agradezco porque hemos convivido y compartido y gracias a eso hemos hecho una gran y preciosa familia. A pesar del calor y la lluvia, del cansancio, siempre estábamos felices pues verdaderamente en estos rostros de tantos jóvenes estaba el verdadero Jesucristo.

Ver que hemos ido dos autobuses desde nuestra Diócesis, ver que en España a pesar de todo se sigue viviendo la fe católica y de tantos jóvenes de tantos países que nos hemos reunidopara celebrar un mismo sentido como esel camino, verdad y vida que nos une a Jesucristo, hace que te plantees realmente muchas cosas y ver que no estás sola, y que nunca vas a estar sola, no solo ya la gente que nos ha rodeado, sino que Dios nos tiene de la mano y que por muchas dificultades no nos abandona.

Ha habido muchos momentos a lo largo de toda la JMJ, y cada uno de ellos los he disfrutado muchísimo. En realidad, no sabría con que momento de toda la peregrinación me puedo quedar, pero si destaco en primer lugar el día que fuimos al Santuario de la Divina Misericordia, pues encontré en este lugar una tranquilidad y una paz conmigo misma. Y otro de los momentos que destaco, son los días con el Papa, por las palabras que tuvo hacia nosotros y con esto nos toca el corazón y hace que cargue las pilas de mi fe y me ponga en marcha.

De un modo especial, estoy muy agradecido con las personas de Polonia, sobre todo con las tres familias por las que he pasado. Nos lo han dado todo, y si no lo tuvieran, también nos lo hubiesen dado. Ellos han acogido a mucha gente en sus casas, nos han dado de comer, y han tenido que dormir en sofás para que tuviésemos comodidades, y aquí esta la misericordia de las personas. “Alojar al que no tiene casa y al peregrino”

También, quiero agradecer a todas aquellas personas con las que he compartido esto, con todas las personas que ya conocía y los nuevos, porque esto también ha sido posible gracias a vosotros. Estoy muy contenta de coincidir con estas personas de la Diócesis de Cartagena y sé que me llevo a grandes personas y amigos, porque con todos he podido tener una palabra, una sonrisa, un abrazo, y ha sido un gran regalo poder vivir esteencuentro con ellos. Os debo tanto y sois personas increíbles. ¡Mil gracias a cada uno de vosotros!

Creo que volvería a retroceder el tiempo y empezar otra vez esta JMJ, porque he llegado muy ilusionada y con ganas de más, pero ahora está lo importante, todo lo que he ido sembrando durante estos días, tiene que dar fruto y llevarlo a todos aquellos que me rodean, y seguir dando testimonio de todo lo vivido y de la experiencia que he tenido.

María Consuelo Hernández García, "Chelo".

Joven de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, Molina de Segura.