"Ahora entiendo lo que es ser Centinela de la Mañana"

Si tuviera que resumir en una frase mi experiencia de Una Luz en la Noche diría, simplemente, que el Señor es GRANDE. Podría citar al salmista y decir “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”, pero la palabra alegría se me queda pequeña para expresar lo que siento. Dios está constantemente a nuestro lado pero nosotros no siempre nos damos cuenta. Sin embargo, en esta ocasión creo que todos fuimos muy conscientes de que Él nos acompañaba y nos infundía su Espíritu desde el momento en que comenzó la actividad hasta el final.

En mi caso, era la primera vez que participaba en Una Luz en la Noche según su formato original. Había vivido experiencias similares en nuestra Diócesis, pero hasta ahora no había sentido realmente que lleváramos y acompañáramos a la gente ante el propio Jesús. La tarde de formación y acogida a los centinelas, tanto a los de aquí como a nuestros hermanos de la Diócesis de Orihuela-Alicante, transcurrió con algunos nervios pero según lo previsto. Estoy realmente agradecida a Dios por el equipo de personas que se ha ido consolidando como coordinadores de la actividad (la Antorcha) y por todos aquellos demás centinelas que están también colaborando para que esto salga adelante. En cada uno de ellos estoy viendo cómo el Señor actúa y ayer verdaderamente me impactaba comprobar el efecto que Una Luz en la Noche está teniendo poco a poco en todos nosotros.

Cuando llegó el momento del envío de centinelas a desempeñar cada uno su ministerio, a mí me correspondía estar coordinando el coro, pero por motivos que solo Dios conoce al final terminé estando en la acogida. Yo estaba viviendo con mucha intensidad el día y me daba un poco de pena saber que no iba a poder compartir explícitamente, de tú a tú con alguien, ese fuego que yo sentía en el corazón. Por lo tanto, al decirme que finalmente iba a ser “acogedora”, supe que el Señor me estaba llamando esa noche a ser su instrumento para que otras personas lo conocieran.

Comencé mi experiencia en este ministerio siendo acompañada por un compañero que ya lo había desempeñado en otras ocasiones y desde ese momento tuve claro lo que debía hacer, aunque reconozco que estaba bastante asustada por si no era capaz. Cuando fue mi turno de acompañar a una chica por primera vez hasta el altar me di cuenta de que no estaba sola: Dios estaba ahí con nosotras, a mí empujándome y dándome palabras y a ella abriéndole el corazón. Fue maravilloso. Jamás había sentido que mis palabras, que no eran mías sino Suyas, tuvieran tanto efecto en una persona. También hubo momentos de silencio para que ella le expresara a Dios lo que tenía en su corazón, y yo, viendo su cara iluminada y emocionada, me estremecía al imaginar lo que estaría pasando en su interior. Terminamos dando gracias y rezando juntas un Padrenuestro, tras lo cual ella quiso quedarse un rato sentada rezando y luego le expliqué brevemente cómo estar en contacto a través de otras actividades, dejándonos sus datos o asistiendo a la próxima Una Luz en la Noche. Se fue muy agradecida y feliz, sobre todo ilusionada. La experiencia se repitió con varias personas más, aunque cada caso era distinto. Había jóvenes que venían con cierta inquietud, otros con curiosidad, algunos incluso con actitud provocadora y contando su visión personal de Dios; pero todo cambiaba cuando se encontraban con el Señor. En unos casos lo que más les ayudaba era el testimonio que les dabas, en otros era el saber que había personas rezando por ellos, a muchos lo que más les impactaba era el momento cara a cara con Jesús y hubo también quienes se quedaban mudos al leer la Palabra de Dios que recibían, al terminar su oración, en un papelito cogido de un cesto. Estoy segura de que el Señor tocó los corazones de todos y que, tanto si vuelven a acercarse a Él como si no, lo que esa noche vivieron se les ha quedado grabado.

A partir de ahora tendré muy presentes en mi oración a Toñi, Emilio, María, María del Mar y Antonio, y espero poder seguir agregando a más personas a las que conozca en la siguiente Una Luz en la Noche. Gracias a ellas y al valor que tuvieron para entrar en el templo Dios pudo actuar en mí y hacerme consciente de su inmenso poder y de su gran amor. Ahora entiendo lo que es ser Centinela de la Mañana, ahora comprendo realmente que Una Luz en la Noche no sirve solo para que algunas personas vengan a una iglesia a encontrarse con Jesús (que ya es mucho), sino que al primero que le cambia la vida es al propio evangelizador. Puedes haber estado desde siempre implicado en tu parroquia, en tu movimiento, en tu congregación o en cualquier otra realidad eclesial, pero hasta que no experimentas cómo Dios actúa en ti para llegar a otros no eres del todo consciente de que tu misión, desde el momento en que fuiste bautizado, es “ir por todo el mundo proclamando la Buena Noticia a toda la humanidad” (Mc 16, 15).

¡GRACIAS, SEÑOR!

Aurora Almagro Almagro.

Joven de la parroquia de San Benito (Murcia) y miembro del equipo "Centinelas de la Mañana", de la Diócesis de Cartagena.