"La iParty ha encendido nuestro corazón"

En primer lugar, la iParty fue algo querido por Dios, algo en lo que se complacía.

Me comentaron de ir con varios meses de antelación y yo respondí que no, que tenía un curso de monitor de tiempo libre los sábados en Puente Tocinos. Pero en la misma semana de la iParty, se me estropeó el coche, con el que yo iba al curso. Así que lo vi como una señal del Señor, de que ese día prefería que fuera a la iParty antes que ir al curso (además, no había faltado ni una sola vez al curso, por un día que no fuera…).

En segundo lugar, la iParty fue un experimento. Todos los que fuimos a la iParty Cartagena, fuimos sin saber cuál era la definición exacta, ni siquiera, imprecisa de este evento.

Otro ejemplo de que el Espíritu Santo nos fue guiando y nosotros nos dejamos llevar por Él.

A medida que transcurría la mañana, algo seguía zumbando dentro de nosotros: vale, pero, ¿qué es la iParty? Y lo que descubrimos fue una experiencia muy positiva.

Por último, la iParty fue un encuentro. Unirnos en la iParty Cartagena, permitió que los que antes éramos “cuatro locos (por Cristo) sueltos”, nos convirtiéramos en “cuatro locos” unidos en Cristo, según las palabras de San Pablo: “hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo” (1 Cor 13). Creo que hablo en nombre de todos los que asistimos al decir que nos sentimos Iglesia Católica cuando nos unimos en este evento.

Ahora sí y, para finalizar, voy a lanzarme y dar una definición de iParty: consiste en encontrarnos con aquellos que, como nosotros, caminan hacia Cristo, para enriquecernos mutuamente (porque Dios nos ha hecho a cada uno con unas particularidades, unos dones, unos defectos… para que todos tengamos necesidad de todos), y que no termina al finalizar un evento puntual, ya que todos los que asistimos hemos seguido en contacto, unidos, y alimentándonos unos de otros a través de las distintas redes sociales. La iParty ha encendido nuestro corazón y nosotros lo seguimos manteniendo encendido al permanecer en comunión.

Sin duda… volvería a repetir esta maravillosa experiencia.

Maxi Madrona Sánchez.