"Caminar con Jesús"

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Esta marcha para todos nosotros fue algo más que un paseo por la vía verde en un hermoso día de otoño, agradable y soleado. En realidad, de un modo u otro, se convirtió en un paseo a través de nuestro interior, de la mano de Jesús. Cuando pienso en este día me viene a la cabeza el fragmento del Evangelio de San Mateo 18, 15-20 que dice: “Dónde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”  Y creo que todos los que participamos en esta experiencia estamos de acuerdo en que Jesús caminó entre nosotros ese día.

Al empezar la oración de la mañana, la mayoría de jóvenes tenían sueño y estaban cansados, algunos de ellos decían: <<¡Estamos locos, vaya madrugón un sábado!>>, y no les faltaba razón… Estaban "locos" por caminar con Jesús, por encontrarse con Él en alguna parte del camino. El chocolate caliente y los bizcochos nos activaron las fuerzas, y cuando iniciamos la marcha, todos cantaban, reían y algunos hasta bailaban…. ¡Estaban felices porque iban a caminar con Jesús!

En ellargo camino dio tiempo a todo… ratos de risas, de silencio, de charlas despreocupadas en grupo y de conversaciones más personales... Y es que cada uno, además del camino físico, andaba su propio camino interior. Y tal como ocurre en la vida, en ciertas ocasiones el camino se hacía pesado…<<¿Cuánto falta? ¿Queda mucho? ¡Yo me siento ya aquí!>>, se oía entre el grupo… Sin embargo a la vez se oían voces que decían <<¡No te pares que luego es peor!>>, <<¡Venga vamos que ya queda muy poco!>>… Así hasta llegar ala Parroquia de la Purísima Concepción de Caravaca, que nos acogió con puertas abiertas.

Una segunda oración y reflexión, un momento de descanso y sesión de fotos entre risas…. Todos deseábamos guardar para siempre el recuerdo de este día.

Y en marcha a recorrer la última etapa. Cansados ya, con los pies algo doloridos pero alegres, sabedores de que la feliz meta estaba cerca….  ¿No os parece una metáfora de nuestra vida cristiana? En esta última etapa el clima decidió no acompañarnos, unas  nubes que amenazaban lluvia nos miraban amenazadoramente…. Todo nos daba igual, estábamos felices, porque Jesús nos había acompañado todo el camino y había dejado huella en nosotros, y porque la meta estaba tan cerca que podíamos tocarla con las manos. Cuando llegamos a nuestro destino final en Las Fuentes del Marqués, la naturaleza se había adornado con los más bellos colores del otoño para recibirnos.

Llegaron las despedidas, el recuento final, las gracias a Dios porque no habíamos tenido ningún percance, las fotos y el compromiso de vernos todos en el próximo encuentro en Archivel. Compartimos la comida que cada uno teníamos mientras los más jóvenes aún tenían energías para correr y jugar. Pero la tormenta se decidió finalmente a visitarnos, y a pesar de ello estábamos felices porque Jesús estaba entre nosotros, ¿qué más daba un poco de agua o el diluvio entero?

Por la noche, ya en casa, el WhatsApp no dejaba de "gritar": <<¿Cuándo volvemos?, ¡Qué bien lo hemos pasado!, ¡Anda que yo que no pensaba ir, que bien lo he pasado!, ¿Vamos a repetir?>>.  Jesús no nos había dejado a ninguno…

Gracias a Dios por este día tan hermoso.

Catequista de Confirmación, perteneciente a la Vicaría de Caravaca-Mula.