La alegría con la que Jesús nos invita a vivir cada día

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Testimonio de Carolina Dussán Dávila

No quería cerrar el capítulo de mi experiencia en Roma sin antes dedicarle unas palabras, y dedicároslas también a vosotros.

A vosotros que sois los que habéis hecho que este encuentro, que este viaje haya sido una de las aventuras y experiencias más bonitas y especiales que he tenido.

Me aventuré a ir sola, sin conocer prácticamente a nadie, y no ha habido ni un solo minuto en el que no me haya sentido como en casa, como una más, rodeada de tanto cariño y simpatía.

Mirase donde mirase en todos vosotros siempre había una sonrisa, había alegría. La alegría con la que Jesús nos invita a vivir cada día, con la que os levantabais cada mañana y que transmitíais en cada momento.

El motivo que nos unía allí era grande era único. Y el veros a todos juntos en comunidad, como hermanos, preocupándoos todos por todos, ayudando, estando pendientes y regalando cariño hizo que fuera mucho más significativo.

Todos los de la Pastoral Juvenil sois una gran fuente de inspiración para los que os vemos desde fuera. Habéis hecho que mi sentimiento por la fe sea más profundo, y por supuesto le dais un significado especial a la palabra Iglesia, a nuestra Iglesia.

Gracias por creer y amar de una manera tan intensa, justo como el Señor quiere que hagamos.

Os espero a todos en Madrid con el corazón y los brazos abiertos.

Un beso grande.