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Encuentro Europeo - Camino de Santiago 2015

Como viene siendo ya tradición desde hace casi una década, nuestra Diócesis ha vuelto a compartir un encuentro europeo de cerca de quince días con otros cristianos de Alemania y Lituania, siendo en este caso nuestro país el principal responsable de la organización puesto que ha sido aquí donde se ha celebrado. Después de varios años en los que el encuentro tenía lugar dentro de la Región cuando a esta le correspondía acoger, en esta ocasión se ha apostado por salir de Murcia para hacer juntos el Camino de Santiago. La estructura propia de la actividad ha variado en algunos aspectos, pero el estilo, que recuerda mucho al de una Jornada Mundial de la Juventud a menor escala, se ha mantenido y ha dado grandes frutos.

El grupo de peregrinos estaba constituido por 51 personas, incluyendo a los responsables de las tres diócesis participantes y dos cocineros que han acompañado y apoyado durante el Camino, recibiendo a los jóvenes siempre con una sonrisa cuando estos llegaban exhaustos al final de la etapa. Diariamente se entregaba un picnic con el desayuno y el almuerzo de la jornada para tomar durante la ruta y al llegar al destino se comía y se descansaba para poder disfrutar de las actividades de la tarde cuando las hubiera. Por la dificultad y la longitud de las etapas del Camino Primitivo, eran bastantes los días en los que los peregrinos apenas tenían fuerzas para moverse tras el tiempo de descanso, pero no faltaron ánimos cuando tocaba participar en las tradicionales tardes española, lituana y alemana. Estas celebraciones son siempre ocasiones para mostrar una parte de la cultura propia a la vez que se da a conocer cómo la vivencia de la fe es además parte de las raíces de cada país. Gastronomía, bailes, representaciones teatrales o hasta el Juego de la Oca como alegoría del Camino de Santiago fueron distintas formas de compartir algunas de las tradiciones más características de las naciones presentes. Hubo por ejemplo caras de sorpresa al ver cómo los lituanos disfrutaban de combinaciones para ellos típicas como el pepino con miel y también muchas risas el día que un alemán tuvo que cantar la letra del “Aserejé” o al intentar coordinar a gente de los tres países para bailar a la vez unas sevillanas.

No faltaron, por supuesto, momentos de oración y la celebración diaria de la eucaristía. En la oración de la mañana, antes de empezar a caminar, se ofrecía siempre el sentido de la jornada unido a un santo con el que se invitaba a reflexionar durante la marcha. Todos los días se ha podido trabajar en profundidad algún aspecto de la vida de personas como la Virgen María, Santa Teresa, Santiago o santos de origen lituano y alemán, que ayudaban a los peregrinos a meditar y analizar cómo estaba siendo su propio caminar desde el punto de vista de la fe. Especialmente intensas fueron muchas oraciones de la noche, que servían para poner en común lo vivido durante el día y dar gracias por ello o para seguir ahondando en aquel aspecto en el que se había puesto el énfasis por la mañana. Estas siempre iban acompañadas de música y gestos que ayudaban a llegar al corazón de los jóvenes cuando la comunicación en inglés podía no ser suficiente. Las eucaristías, en las que se alternaban cantos y lecturas en los distintos idiomas de los países participantes, eran un bello reflejo de la universalidad de la Iglesia. Para todos ha sido enriquecedor rezar juntos, aunque cada uno lo hiciera en su lengua, y sentirse parte de una misma familia. Según se iba acercando el grupo a Santiago, poco a poco las celebraciones se iban haciendo más intensas al ser también compartidas con otros peregrinos. Destacan por ejemplo la eucaristía celebrada en O Pedrouzo (la penúltima etapa) con personas de distintos países y llegadas de diversos puntos de España y por supuesto la gran Misa del Peregrino en Santiago de Compostela. Algunos peregrinos, particularmente los extranjeros, esperaban esta última celebración con gran expectación porque habían oído hablar acerca de la Catedral, su famoso botafumeiro y por supuesto la historia sobre la tumba del apóstol. Sin embargo, al final lo que más impactó a todos fue el ambiente juvenil, festivo y sobre todo de fe que se vivió intensamente durante toda la celebración. Con cada grupo que se nombraba en aquella larga lista que recogía los asistentes a la eucaristía, crecía más el gozo de los peregrinos al sentir que todos compartían una misma meta y estaban juntos allí para celebrarlo.

A pesar del intenso ritmo del encuentro, ha habido también momentos de tiempo libre para poder conocer mejor a los participantes de los distintos países y para disfrutar juntos de ciudades de interés turístico como Lugo o Santiago. La convivencia entre jóvenes de diferentes lugares es siempre un gran aliciente y un punto importante a cuidar para mantener el espíritu de este encuentro que tanto bien ha hecho a nuestra Diócesis durante los años que se lleva realizando. No se puede negar que hubo tramos muy duros en el Camino, pero estos han servido para unir más a las personas que los han compartido y para entender que en la vida, como cuando uno peregrina a Santiago, las dificultades siempre se llevan mejor si se superan junto a otros.

 

Fotos del Encuentro Europeo - Camino de Santiago 2015:

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