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Días en la Diócesis

"Poder servir a Dios a través del prójimo es lo que da la auténtica felicidad"

Hace aproximadamente un año, en la Parroquia se nos informó de la necesidad de familias que acogieran a algunos de los peregrinos que, de cualquier parte del mundo, llegarían a nuestro país los días previos a la visita del Papa con motivo de la JMJ. No lo dudé ni un momento, seríamos familia de acogida. Pensé que podría ser una experiencia muy bonita y enriquecedora para mi familia pero ha sido mucho más, es difícil plasmar en un papel lo que ha supuesto.

Tuve que vencer algunas dificultades: a mi marido y a mi hija no les gustó la idea, aunque logré convencer a mi marido.

"He recibido mucho más de lo que he dado"

"…porque fui extranjera y me acogisteis". Esa fue la razón que me impulsó a ser familia de acogida.

Hace 6 años acudí como peregrina a la JMJ en Colonia (Alemania) y los días previos fui acogida en una familia.

Cuando supe que nuestra Parroquia iba a acoger a peregrinos que acudieran a Madrid dije SÍ, era lo menos que podía hacer. Fue una respuesta que manaba del corazón tratando de devolver todo lo que yo recibí entonces: ofrecía mi casa de forma inmediata, directa y sin condiciones. Me daba igual la nacionalidad, que fueran chicos o chicas… sentía que para mostrar hospitalidad esas cuestiones no importaban.

"Siendo voluntaria me sentí bien conmigo misma y con todos los que había a mi alrededor"

Mi experiencia como voluntaria de la JMJ en Torre-Pacheco se quedará guardada en mi memoria durante toda mi vida. Al principio le daba muchas vueltas e incluso temía un poco cómo iba a salir todo. No estaba muy segura de si sabría comunicarme como es debido como intérprete en inglés. Finalmente, quedé plenamente satisfecha.

Mi mejor experiencia fue conocer a toda esa gente de Herzegovina, los valores que transmitían y la alegría que le ponían a todo lo que hacían. Sentí que debemos aprender mucho de ellos y que vivir la fe como ellos lo hacen les ayuda a tener una vida más feliz. Se les veía entusiasmados, felices, y sin duda pensé que todo eso se debía a sus profundas y claras creencias.

"Gracias a los peregrinos que acogimos todos hemos vivido la fe más intensamente estos días"

D. Antonio, sacerdote de nuestra Parroquia, me pedía que escribiera algo sobre mi experiencia vivida estos días atrás como familia de acogida de peregrinos de la JMJ. Estoy segura de que todos hemos dicho lo mismo, ¡que ha sido una experiencia maravillosa e inolvidable! Pero es que verdaderamente ésa es la realidad.

Al principio, cuando fuimos a recibirlos el día 11 de agosto por la noche a la explanada del Centro Cívico, fue una espera larga porque se retrasaron pero al mismo tiempo emocionante por poder ponerle cara y vida a los nombres de las dos chicas que venían a mi casa: IVANA y ANTONELLA. Cuando por fin llegó el autobús y empezaron a bajar todos esos jóvenes tan altos, guapos y bien vestidos, me emocioné, y más aún cuando conocí a las chicas que yo acogía, pues sentía que serían algo mío por unos pocos días. Poco a poco al ir conociéndolas y ver su comportamiento mi asombro fue cada día mayor.

"Dios entró en nuestra casa dándole la vuelta por completo a nuestra manera de vivir y pensar"

Hola, somos Cefe y Juani, y formamos una familia junto a nuestros tres hijos. Fuimos familia de acogida durante los Días en las Diócesis en la parroquia de Santa Bárbara de Archivel como preparación para la JMJ de Madrid 2011. Vamos a intentar contar nuestra experiencia en esos días, aunque las palabras no serán suficientes para expresar todo lo vivido.

Como antesala, diremos que éramos católicos de ir misa una vez a la semana y poco más, muchas veces casi obligados por la circunstancia de que nuestros hijos se preparaban para hacer la Primera Comunión. Nos sentíamos atraídos por la idea de acoger a peregrinos en nuestra casa por simple curiosidad, aunque realmente nos suponía una molestia al ser nuestro mes de vacaciones.

"No sentimos inquietud en ningún momento, deseábamos ofrecerles lo mejor"

Ahora que ya no están aquí con nosotros, damos gracias a Dios por haber tenido la oportunidad de disfrutar esta experiencia.

La verdad es que nos embarcamos en ella desde el primer momento; sin pensarlo dos veces y con escasa información le pusimos a Pepe el formulario delante para que firmara la autorización de acogida. Él tampoco lo pensó, simplemente se fió, no sé qué sentía en ese momento, pero si experimentó lo mismo que yo fue que Cristo nos lo pedía y que los jóvenes se movían animados por Él, eso era más que suficiente.

"Con su experiencia de Fe y su testimonio de vida han ayudado mucho a mi familia"

Mi experiencia personal como familia de acogida y voluntaria con los jóvenes de la JMJ no se puede describir sólo con palabras, porque no soy capaz de transmitir todos mis sentimientos. Aun así lo voy a intentar.

Han sido unos días maravillosos, donde no nos hemos dado cuenta del cansancio y el calor hasta que se han ido. Estoy feliz de haber podido participar en todas las actividades junto a ellos y vivirlas tan intensamente; ahora tengo la sensación de que me falta algo.

"Abrir las puertas de mi casa ha sido una experiencia que repetiría una y mil veces"

En el año 2005 participé en la JMJ de Colonia (Alemania) y tuve la suerte de vivir la experiencia de ser acogida por una familia. En aquel momento pensé que era, sin duda, un acto de generosidad por parte de las familias que nos acogían sin conocernos de nada.  

Cuando vi la fecha de la JMJ 2011 en Madrid, tenía claro que esta vez no podía asistir como participante por cuestiones laborales, pero la Parroquia nos dio la oportunidad de ser familias de acogida. Me apunté sin pensármelo, ya que era una forma diferente de participar en la JMJ y, de algún modo, también se me pasó por la cabeza que ¿por qué no? ésta era una manera de agradecer ese acto de generosidad que habían tenido conmigo en aquellas jornadas del año 2005.

"Los jóvenes sí se comprometen, no tienen miedo a decirle SÍ a Cristo"

Cuando me apunté para ser familia de acogida pensé que simplemente le iba a dar alojamiento, ducha y comida a un chico de otro país que venía a ver al Papa y que iba a pasar unos días en nuestra Parroquia para ver cómo trabajábamos aquí. Lo que no imaginaba es que iba a ser una experiencia única e inolvidable.

Cuando se acercaba la fecha, Antonio, sacerdote de nuestra parroquia, comunicó el país del que venían y a mí me dijo que mi familia acogía al cura franciscano que venía con ellos, que era el coordinador de todo el grupo. Al principio me hizo gracia, pero después pensándolo me dio un poco de miedo, no era lo mismo tener a un crío de 18 ó 20 años que a un cura. Cuando se lo dije a mi marido no le hizo nada de gracia por eso de que era cura, pero bueno… en seguida aceptó aunque con reservas. Él no estaba nada convencido de que viniera a casa gente a la que no conocíamos de nada, venían de otro país, eran cristianos…

GRACIAS

Manuel Verdú, delegado diocesano de Pastoral JuvenilQueridos amigos,

en estos momentos la palabra GRACIAS puede sonar a tópico, pero si prestamos atención a lo que habla el corazón solo puedo manifestaros mis más sincera acción de gracias.

Gracias a todos los que habéis creído, desde el primer momento que la JMJ podía ser una oportunidad especial de Pastoral Juvenil para toda nuestra Diócesis, y así lo habéis demostrado aportando lo que estaba en vuestra mano para hacerla realidad.

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